La caída de la coca y el surgimiento del spinner.

Un vistazo a los juegos repetitivos, repetitivos, repetitivos.


Hace décadas los salones de clase y los patios escolares se llenaban del glorioso sonido de la coca, también conocida como balero. Clack clack clack. Competiciones de resistencia se llevaban a cabo día tras día, con lluvia o sol. Este popular juego tradicional latinoamericano rastreado hasta la época precolombina ocupaba las mentes del estudiantado por semanas, hasta que llegaba el Yo-Yo o el trompo a ocupar su lugar. En aquellos días no habían tutoriales de coca o trompo en youtube porque no había youtube, solo la práctica disciplinada al mejor estilo shaolin. “El camino de la coca”.

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Jugar coca era fácil. El palito va en el hueco (Ley natural básica de supervivencia), y luego se repite y se repite y se repite hasta que el jugador falle. Este cuenta el número de encholadas (una encholada o encholocada es la acción individual de meter el palo en el hueco), y quien haga más establece el récord a romper. También se puede jugar de manera que dos coqueros empiecen al tiempo y quien falle en meter el palo en el hueco primero, pierde. Pero el mundo cambio de repente y la coca se abandonó en los cajones del olvido, junto al trompo, el Yo-Yo y el piquis, este ultimo se jugaba con las bolas… de cristal por supuesto.

giphy-12.gifAhora todo es acerca del spinner. El famoso y multiterapéutico aparatillo que gira entre los pulgares e índices de todo el mundo, y que según expertos (en mercadeo tal vez) controla el déficit de atención y ayuda en casos de autismo. Lo cierto es que se ha vendido como tamagochi caliente o como palo de selfie. Y aunque no tengo nada en contra del fidget spinner, tampoco tengo nada a favor. Es un juguete más, que tiene de su lado el beneficio de las redes. 

Estoy seguro de que si en los tiempos de la coca hubiésemos tenido facebook y youtube, la coca o valero habría sido un fenómeno viral; Habríamos visto a Justin Bieber jugando en coca de oro; habríamos tenido todo tipo de artículos seudocientíficos hablando  de los beneficios de la coca para el déficit de atención y la hiperactividad (que entonces se llamaban falta de juete); y habríamos visto debates religiosos acerca del origen diabólico del popular juguete. No obstante la red no estuvo allí y estos juguetes a diferencia del spinner nunca tendrán los millones de likes que se merecen. Larga vida al fidget spinner y prosperidad al slime.  Yo me voy a buscar mi coca y mis bolas… Las de cristal por supuesto.

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Gus Arango

English teacher and teacher trainer. Padre de dos las 24 horas del día. Superheroe en las noches y zombie durante octubre. Gamer y otaku. Algo friki y un poco geeky. Amado esposo aun no casado. Jinete del barril y ladrón en las sombras. Ávido lector y  adicto a las películas. Yogi en las mañanas y feliz la mayor parte del tiempo.

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